Soy Franklin Sosa, emprendedor, educador y líder con una profunda vocación de servicio. Mi vida ha estado guiada por un propósito claro: crecer mientras ayudo a otros a crecer. Para mí, el éxito no se mide solo en logros económicos, sino en el impacto positivo que puedo generar en las personas y en mi comunidad.
Mi formación es en el área de la docencia en Ecuador, y la educación se ha convertido en una de las columnas más importantes de mi vida. Fundé y dirijo un proyecto educativo con un enfoque alternativo, holístico e innovador, inspirado en metodologías como Montessori y Waldorf. Creo en una educación que forme seres humanos seguros, creativos y con valores, por eso integro el aprendizaje del inglés, la robótica, el deporte y el desarrollo de habilidades para la vida desde edades tempranas, especialmente en contextos rurales donde las oportunidades deben construirse con visión y compromiso.
Paralelamente, he desarrollado una trayectoria sólida en el mundo empresarial. Trabajo como contratista general en construcción y he liderado diversos proyectos residenciales y comerciales. Soy dueño de mi propia empresa de construcción y también formo parte de una sociedad estratégica con la visión de expandir y consolidar nuevos negocios en el sector. En cada paso empresarial me guían valores fundamentales: respeto, lealtad, empatía, confianza y un firme compromiso con retribuir a la comunidad.
Mi espíritu emprendedor me ha llevado a crear y participar en otros proyectos que buscan bienestar y transformación social. Soy fundador de una farmacia que opera de manera autónoma, impulsor de una clínica de rehabilitación para personas con problemas de adicciones, y creador de una marca de agua alcalina enfocada en la salud y el bienestar. Además, estoy desarrollando un proyecto de retiro diseñado para reducir el estrés y la bulla de la vida diaria, con jardines, canchas deportivas, espacios de meditación y conferencias para visitantes nacionales e internacionales.
Uno de los proyectos que más representa mi corazón es la creación del centro gerontológico “Los Años Dorados: Un Hogar Más Allá del Tiempo”, en la provincia de Imbabura, Ecuador. Este centro nace de mi deseo de ofrecer a los adultos mayores un espacio digno, cálido y profesional, donde el cuidado integral y la empatía sean tan importantes como la excelencia técnica. Para mí, servir a quienes ya entregaron tanto a la sociedad es una misión de vida.
También estoy comprometido con mi propio crecimiento. He participado en procesos de coaching empresarial durante el último año y actualmente estoy culminando un curso de Formación permanente en Coaching y Mentoring en una universidad de España. Esta etapa ha fortalecido mi liderazgo y mi capacidad de acompañar a otros en sus procesos de transformación personal y profesional.
Más allá de los títulos y empresas, soy una persona que cree profundamente en el poder de la visión, la fe, el trabajo constante y el servicio. Todo lo que construyo — en educación, empresa o acción social — tiene un mismo propósito: dejar un legado de oportunidades, dignidad y desarrollo humano sostenible.